Un matrimonio de Nueva Jersey vivió un momento de terror cuando un estruendo sacudió su hogar. Al inspeccionar, descubrieron un agujero en el techo y rocas humeantes sobre la almohada. Lo que parecía un desastre se transformó en un hallazgo científico de primer nivel: un meteorito con moléculas orgánicas y rastros de agua salada.
El 18 de julio de 2024, a las 11:20 a.m., un hombre que trabajaba en su oficina en Hillsborough sintió que la casa temblaba. "Escuché un estruendo inmenso", relató. Al abrir la puerta del dormitorio, vio un agujero en el techo sobre su cama. El aire olía a huevos podridos y había hollín por todas partes. Sobre la almohada, varias rocas negras del tamaño de un puño.
¿Qué pasó con la bola de fuego que la NASA creyó desaparecida?
Horas antes, una bola de fuego había cruzado el cielo de Nueva Jersey, pero la NASA estimó que la roca, de unos 30 cm, se vaporizaría al entrar en la atmósfera. Sin embargo, un fragmento de 1,4 kg logró impactar la vivienda. El asteroide original pesaba 53 kg y viajaba a 52.000 km/h. La pareja pasó semanas recolectando meticulosamente cada partícula, usando cinta adhesiva y una aspiradora nueva. "Fuimos sumamente meticulosos", dijo el propietario, quien pidió anonimato.
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Los dueños mantuvieron el hallazgo en secreto durante dos años, hasta que un estudio publicado en Science Advances reveló su importancia: contiene compuestos prebióticos y evidencias de agua salada, ingredientes clave para la vida. "Eso hace que este meteorito sea muy especial", afirmó Peter Jenniskens, del Instituto SETI.
Un viaje de 155 millones de años
Los científicos determinaron que la roca es una condrita CM, un tipo primitivo similar a la química que formó los planetas. Según los autores, el meteorito se originó en el asteroide 163 Erigone, más allá de Júpiter. Hace 155 millones de años, un impacto creó una nueva familia, que incluye al asteroide Donaldjohanson. Luego, hace 6 millones de años, otra colisión liberó fragmentos que vagaron hasta que uno, hace 200.000 años, se desprendió y finalmente cayó en Nueva Jersey.
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"Es como una bola de lodo compactada", explicó Mike Hankey, astrónomo aficionado que ayudó a identificar el meteorito. "Si hubiera caído en un bosque, nunca se habría encontrado", agregó Peter Brown, de la Western University. La pareja compró la casa en enero de 2024. "En julio teníamos un nuevo inquilino", bromeó el propietario.